El Mito de Amalivaca

Mito Indígena Tamanaco de Venezuela

Soy Amalivaca, el dios creador de Venezuela que, cansado del ruido y el conflicto de los humanos, desaté el gran diluvio sobre la tierra. Mi ira arrasó con casi todo, pero en medio de la devastación, una pareja humana logró sobrevivir, aferrándose a una palmera de moriche. Al finalizar el diluvio, descendí en una canoa junto a mi hermano Vochi y nos encontramos con estos dos seres solitarios. Aunque habían sido parte de aquellos que me habían desafiado, su súplica me tocó el corazón, y decidí otorgarles una segunda oportunidad a cambio de algunas condiciones.

Les instruí para que usaran las semillas del fruto de la palma de moriche y repoblaran la tierra. De cada semilla surgiría un hombre o una mujer, y confiaba en que esta nueva generación de humanos sería más respetuosa con los dioses y la naturaleza. Y aunque mi misericordia prevaleció en aquel momento, siempre dejo un recordatorio de mi poder: cuando las aguas del río Orinoco crecen, es mi advertencia a los humanos de que deben mantener su respeto y armonía, o enfrentar nuevamente mi ira.

Mitos Cortos

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