La Valkiria Brunilda

El Mito de Brunilda

Me llamo Brunilda y desde el momento en que mis ojos se cruzaron con los de los mortales en el campo de batalla, supe que algo en mi interior había cambiado. Pero mi compasión me costó caro. Odín, el padre de todos, me castigó por desobedecer sus órdenes, encerrándome en un sueño profundo en una montaña resguardada por un muro de llamas infernales. La espera en el silencio y la soledad parecía eterna.

La espera terminó el día en que Sigurd, valiente y decidido, atravesó las llamas con su espada mágica Gram y rompió el encanto con un beso que devolvió la vida a mi cuerpo y alma. El sentimiento que floreció entre nosotros fue tan intenso como las llamas que nos habían separado. Con Sigurd a mi lado, compartí mi sabiduría y amor, enfrentamos juntos desafíos que parecían insuperables y aunque el destino nos tenía preparada una ruta tumultuosa, cada momento juntos en esa aventura valió la pena. Soy una valkiria afortunada.

Mitos Cortos

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